A propósito de U.Eco y la risa en’El nombre de la rosa’ y la rosa y el querer de ‘El Principito’de A.de Saint- Exupéry


Hoy 5 de marzo del 2018 y, a propósito del medio siglo que he transitado y también con ocasion del natalicio el 22 de marzo de Inés Arias Arias*, mi madre, menciono dos Rosas: un Laberinto y una Dama.
La primera, ” El nombre de la rosa”, trama de suspenso escrita por Umberto Eco, ambientada en el medioevo en la que dos estudiosos de la orden franciscana, tienen la tarea de descubrir los asesinatos acontecidos en una abadía de dominicos. Apasionante descripción de la rigurosa y discreta labor de monjes traductores de textos prohibidos de griegos y árabes, entre otros, copiadores e ilustradores de libros sagrados, en el el contexto de la “infame Inquisición”, como diría Inés.
El debate entre William de Basquerville y su joven pupilo Adso, sobre la interpretación del dogma católico en lo referente a la pobreza, que los franciscanos sí cumplían pero no los católicos, por ejemplo, es muy vigente. También es muy actual la referencia al ejercicio de la compasión, ejercicio de generosidad y solidaridad común a todas las espiritualidades….pero es el debate sobre la Risa, lo que deseo subrayar.
Comparto entonces este conjunto de palabras, que siempre me acompaña y que hoy en el equinoccio de primavera, es ahora una premisa de vida:
La Risa, que nos hace humanos
La Risa que nos libera
La Risa que controvierte el orden
La Risa que asusta a los Intolerantes
La Risa que nos devuelve a la inocencia
La Risa que nos da coraje en la dificultad.
Claro, hay tantas lecturas como lectores y este libro tambien es una rosa, un laberinto. Este blog, incluso es una espiral, pues bien podria leerse de atrás hacia adelante y hacer escala en una canción, detenerse en un graffiti o viajar en una crónica.
Volviendo al “Nombre de la Rosa”, les invito a leer esta novela negra ocurrida en los oscuros y bellos siglos de la pubertad de la civilizacion occidental y sobre todo, a deleitarse con el privilegiado diálogo entre autor y lector, esta relación que Umberto Eco llama “improbable”. Un libro no existe sin lectores. Unas veces, un lector lee algo totalmente distinto a otro. Otras veces, leen la misma página pero sienten distinto. Pareciera que son dos libros distintos. También ocurre que leemos un relato en una estación de nuestra vida y, con unos soles más, descubrimos otros subtextos.Una suerte es leer el libro y además,conversar con el autor. Entonces, descubrimos su mirar de este lado de la realidad, o, como “Alicia a través del espejo” de Lewis Carrol, intuimos una dimensión más cautivante que la otorgada por los sentidos. Develamos así esa superficie de agua inextricable que es la imaginación y atravezamos el espejo, allende nuestras dudas y tristezas pasajeras, como Jaguares trasegando la Cordillera.
Existen seres
Tal vez mas sabios,
Que no leen libros
Indagan el giro del sextante
Escuchan la vibracion del viento
Palpan la vibracion de la mirada
Escuchan el viento
Dscubren el detalle en el horizonte
Sienten el palpitar de un corazón,
Descifran el rocio
Interpretan la danza de la danza de los arboles,
La voz de los animales y el canto de los oceanos: la vida en Gaia!

La segunda rosa, inspirada por “El Principito” de Antoine de Saint- Exupéry, libro con el que aprendí a leer en la Maternelle de la Rue Monge de París, cuando tenía tres estaciones en este mundo, inspira este propósito intuido en el 1988 y que hoy, en nuestra celebración del inicio del equinoccio de primavera:

Renunciemos a todo conocimiento que provenga de los libros escritos por los hombres
Volvamos a encontrarnos con el saber de los pasos que han transitado valles y grutas
Reanudemos nuestro ascenso por estalactitas
Y nuestra immersión a las profundidades oceánicas!
Invito a ungirnos con el saber del sabor de las lágrimas acalladas con besos
Y con el fuego de la lucidez iluminando este nuevo horizonte
Despojado de concesiones,
Desprovisto de desplazamientos,
Liberado de dudas…
Acaso no es hora de que volvamos a correr con el jaguar?
Risas escondidas en el fondo de las entrañas
Risas de niñas traviesas
Risas de seres fogosos
Risas de ríos caudalosos…
Como no recordar “El nombre de la rosa” de Umberto Eco y su oda à la Risa?
Como no sonreír ante la Rosa de Saint-Exupéry en “El Principito” y su naïf reclamo de exclusividad?
Como si el querer supiera de exclusividades
Como si esta humana supiera de racionalidades
Como si esta tránsfuga supiera de perdonar vidas
Y resulta que las vidas se toman de la mano:
Se unen…no se desenfundan!

Como si esta bestia supiera de cordura…
Avanti per tutti mare!

Risa a babor y estribor: al reírnos recuperamos la lucidez!
A continuación, incluyo comentario de Inés Arias Arias al respecto:
“Sí que tienes razón en hablarnos de la risa y de ponernos en los ‘intríngulis’ de la vida de estos dos monjes de Eco. Claro que la risa es expresión del sujeto regocijado y seguro de sí mismo, por eso es lo que más ha fastidiado a los rígidos autoritarios de todos los tiempos con sus morales tradicionales. La risa es esplendor de quien la posee y sólo una mueca en los cobardes e hipócritas, que por estos tiempos pululan donde uno menos se lo imagina. Gracias Ximenita, sigue con tu risa, maravilla de tu vida, Con afecto, Inés.”
*Inés Arias Arias, investigadora y escritora, nacida en Bucaramanga, Santander, Colombia, estudió en la ESAP y en París. En Colombia se ha desempeñado durante dieciocho años como profesora titular en la Universidad Nacional sede Palmira, Valle; dos años en la Universidad del Meta en Villavicencio, Meta y, en Bogotá, en la Universidad Los Libertadores durante 3 años antes de pertenecer al Instituto de Estudios Sociales de la Universidad Externado en el que impartió cátedra durante 8 años. Desde el 2017, pertenece a la Academia Nacional de Historia y a la Academia de Historia de la Ingeniería.
A Inés Arias Arias, muchos tenemos el honor de leerla y escucharla, algunos somos sus interlocutores; unas sobrinas, una médica y otra bailarina allende el Atlántico entre otros familiares, recibimos sus lecciones de vida. Otros, somos sus amigos.
Yo, Ximena López Arias, tengo la alegría de ser portadora de su legado humanista. También de llevar en mī, la audacia de su gesto, la libertad de sus ideas, la fuerza de su carácter, el talante de su lucidez y, su sangre.
Bien venidas las risas!
Bien amadas las rosas!

 

 

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